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El palacio de Sástago

El palacio de Sástago, un soberbio edificio renacentista del siglo XVI, es uno de los inmuebles más emblemáticos de la capital aragonesa. La Diputación de Zaragoza lo salvó de la ruina a principios de los ochenta, lo restauró y lo convirtió en uno de los principales escaparates culturales de la ciudad.

Cómo y cuándo visitarlo

Fechas y horarios. Siempre que albergue una exposición, el palacio de Sástago abre sus puertas de martes a domingo con entrada libre. Los lunes permanece cerrado, excepto los festivos.

El horario de apertura durante las exposiciones es de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 en horario de invierno y de 11.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 en horario de invierno.

Visitas guiadas. La Diputación de Zaragoza organiza visitas guiadas a las exposiciones y al palacio que pueden consultarse y reservarse en la dirección de correo reservaspsastago@gmail.com.

Historia

Diseñado y construido en la segunda mitad del siglo XVI por uno de los mejores arquitectos de la ciudad, un morisco llamado Lope el Chacho, el palacio recibe el nombre del noble que lo mandó edificar: Artal Alagón, conde de Sástago y virrey de Aragón. Fue una de las últimas grandes viviendas que se levantaron en el Coso, y a lo largo de los siglos recibió las visitas de Felipe II, Carlos IV y la reina Maria Luisa y Fernando VII.

El palacio sufrió daños por el gran terremoto de Lisboa de 1755 y también padeció los estragos de los Sitios. Después de la Guerra de la Independencia, fue sede la Capitanía General y de otras instalaciones del ejército hasta que en 1848 el conde de Sástago alquiló los salones nobles de la planta principal para que albergaran el Casino de Zaragoza.

De esa reforma se encargó el gran arquitecto Ricardo Magdalena, que acondicionó estancias tan señoriales como el salón del Trono o la sala de los Tapices. Además, en esa época los socios del Casino decidieron crear una biblioteca que se mandó hacer a finales del siglo XIX y que es uno de los lugares más bonitos y con más encanto del palacio de Sástago.

Por su parte, el gran patio central y las estancias de la planta baja se fueron alquilando por zonas para distintos usos que fueron ocultando la belleza del inmueble original: el Gran Café de París, un salón con billares, una pastelería, la oficina de un banco… La ciudad se llegó a olvidar de que allí había un palacio y el edificio se fue deteriorando tanto que en 1970 se llegó a pedir su derribo por el riesgo de que se derrumbara.

Surgieron voces contrarias que exigieron conservar esta joya del patrimonio aragonés, y fue entonces cuando la Diputación de Zaragoza compró el edificio y lo recuperó para la ciudad y para todos los zaragozanos. La restauración, dirigida por el arquitecto José María Valero, consistió en localizar las partes originales del inmueble partiendo de documentos antiguos y eliminando todos los añadidos que las ocultaban.  Las obras se terminaron en 1985 y dos años después, en 1987, Europa Nostra concedió al palacio de Sástago la medalla de honor que esta institución otorga al monumento mejor restaurado de Europa y al que mejor supo adaptar su espacio a distintas actividades culturales. Desde entonces está abierto al público como espacio de exposiciones, conferencias, congresos, conciertos y otros actos culturales.

El edificio

El edificio presenta una estructura similar a los palacios de Luna y Zaporta y en él destacan su sobria fachada de ladrillo y su esbelto patio de columnas. Todos los usos y los inquilinos que ha tenido a lo largo de sus cuatro siglos de historia han modificado en gran parte la estructura original del palacio.

La majestuosa escalera da paso al corredor de arquillos al que se abren los salones principales del palacio, el del Trono y los dos adyacentes, que fueron ricamente decorados por el arquitecto Ricardo Magdalena. En el salón principal, en su bello techo abovedado, mandó pintar una alegoría de Zaragoza al maestro Alejandro Ferrant. Los muros fueron decorados con pinturas de Unceta, Lasuén, Pallarés, Aramburu, García Pueyo y el propio Magdalena. La ebanistería es obra de Ezequiel González.

Se respetó la cafetería del casino pero se restauró el gran salón adyacente que se abre al jardín y que sirve para acceder a una gran estancia que a su vez da paso a otro salón de menor tamaño y a la espectacular biblioteca modernista, que también fue diseñada por Magdalena y hace las delicias de mayores y pequeños por su tremendo encanto.

Galería

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