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La iglesia de Santa Isabel

La Diputación de Zaragoza es propietaria del templo dedicado a su patrona, Santa Isabel de Aragón. Notables particularidades históricas la han convertido no sólo en un espléndido edificio barroco, sino también en un monumento indisolublemente ligado a la identidad y la historia aragonesas. Situada en el corazón del Casco Histórico de Zaragoza, esta insigne iglesia, también conocida como San Cayetano, muestra restaurado todo el esplendor de su fachada y sus interiores. Es de obligada visita en las rutas culturales por la ciudad.

La iglesia de Santa Isabel sirve además de marco excepcional para diversos actos solemnes y es  escenario de múltiples actividades culturales de carácter musical. Además, sigue siendo, como en el pasado, referente fundamental en las celebraciones de la Semana Santa zaragozana.

Visitas guiadas

La Diputación de Zaragoza organiza visitas guiadas a la iglesia de Santa Isabel que pueden consultarse y reservarse en la dirección de correo electrónico reservaspsastago@gmail.com.

La construcción del templo

Los diputados del Reino de Aragón, resueltos a afianzar el culto y a mantener viva la memoria de Santa Isabel, infanta que fuera hija del rey Pedro III de Aragón y luego reina de Portugal por su matrimonio con el monarca luso Dionís, acordaron en Cortes celebradas en el año 1678 declarar festivo para todo Aragón el día que tenía asignado en el calendario litúrgico (4 de julio) desde su canonización en 1625 por el Papa Urbano III. También acordaron construir una capilla en su honor y la Diputación del Reino pronto asumió la tarea. El templo empezó a levantarse en 1682 y se terminó en 1706. El solar empleado pertenecía a los Padres Teatinos, quienes a cambio se asentaron en él como iglesia conventual y se hicieron cargo del mantenimiento de su culto

Sin embargo, la institución patrocinadora de la iglesia tenía, tristemente, los días contados. Con los decretos de Nueva Planta emanados del primer Borbón, Felipe V, la Diputación del Reino de Aragón quedó extinguida y el templo pasó a depender del patrocinio real, por cédula del 2 de julio de 1798.

El establecimiento de la Hermandad de la Sangre de Cristo en la iglesia de Santa Isabel fue episodio de gran trascendencia. Esta institución tenía su capilla en el zaragozano convento de San Francisco hasta su destrucción durante el segundo Sitio (1809). En 1813, tras varios destinos provisionales, se instaló en la iglesia de Santa Isabel, dotando una de las capillas de los pies para exponer allí al Cristo yacente. Como es bien sabido, la Hermandad de la Sangre de Cristo ha continuado en el templo hasta la actualidad convirtiéndolo en centro neurálgico de la Semana Santa zaragozana.

La Diputación de Zaragoza, propietaria desde 1842

Tras la muerte de Fernando VII, en 1835 se constituyeron de forma estable las Diputaciones Provinciales, entre ellas la de Zaragoza. En el mismo año comenzó la desamortización de bienes eclesiásticos promovida por el ministro Mendizábal. La comunidad teatina, extinguida durante la Guerra de la Independencia pero reinstaurada en 1814, fue de nuevo suprimida y en 1842 la Diputación de Zaragoza se convirtió en propietaria del templo cuya construcción promovió la Diputación del Reino. .

A pesar de la nueva titularidad del templo, durante la segunda mitad del siglo XIX fue la Hermandad de la Sangre de Cristo la institución que cuidó de la iglesia. En 1898, la Diputación de Zaragoza ratificó a la Hermandad el usufructo de la iglesia, que ya disfrutaba, a condición de que se hiciera cargo de todas las obras de reparación y conservación necesarias.

En 1905 la Hermandad, asistida por el arquitecto provincial, se hizo cargo de la reparación de las cubiertas mediante el retejo general y reparación de la chapa de plomo que recubría la cúpula y el capitel de la torre de campanas. Igualmente en 1919 la Hermandad, de acuerdo con la Diputación, tuvo que atender de urgencia al desprendimiento parcial de un tejado sobre la bóveda más próxima a los pies del templo. Sin embargo los costes resultaban excesivos, habida cuenta de la necesidad de repasar todas las cubiertas y reparar los cupulines próximos a la fachada, por lo que la Diputación contribuyó a la realización de las obras.

En la segunda mitad del siglo XX el templo se sometió a nuevas reparaciones, y a partir de 1988 la onda expansiva de un atentado de la banda terrorista ETA contra un autobús militar afectó a la estabilidad del inmueble y obligó a acometer nuevas intervenciones que se continuaron en los años siguientes hasta completar la restauración integral del monumento.

Tumba de Juan de Lanuza

Fuerte valor simbólico, de signo aragonesista, encierra un acontecimiento que tuvo lugar el 17 de octubre de 1914. En ese día los restos mortales del justicia Mayor Juan de Lanuza fueron trasladados desde la casa consistorial hasta el palacio provincial para a continuación ser llevados con toda solemnidad hasta la iglesia de Santa Isabel, donde fueron definitivamente depositados y permanecen en la actualidad.

Galería

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